Cita

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Que el silencio fue celeste, y que la bandera con su blanco fue celeste también, como el pesado manto, y la aspiración celeste del apóstol que un verso recitó, y el agua que en su infancia fue de color celeste y ahora es solo el eco que afónico oye caer su cresta en la orilla en busca de su encanto, y los pájaros que sin el celeste ya no saben si el invierno está lejos de la costa, pensaba.

Y que sin el celeste podría sufrir el ojo encandilado si es que en la sombra celeste descansa, y que no hay alimento celeste y que quizás por eso sea asociado a la calma, no como el rojo que despierta el apetito, pensaba.

Y que el celeste era recuerdo de algo que siempre que se mira se ve, y que si ya no está quizás sea recuerdo de que tiene libertad la pintura que ya no requiere de color, y que la mujer ya sin fondo celeste se funde con su velo de casada, y que la paloma que se ve insinuada si se quiere ni siquiera es paloma, y que entonces podría abrir la paz y evaporarla, y que podría liquidar la ventana, y que quedaría solo la duda de si alguna vez estuvo cerrada, y sin el celeste me gustaría ya volver a caminar por ahí y pintar el cielo polícromo que del celeste ausente se desprende”, escribió Psique (citado en Rosberg, 2020, p. 30).¹

1- Todos los tachados, las negritas, las cursivas, y los detalles de color son míos.

Bibliografía:

Rosberg. A. (2020). Los Anales de Psique. Buenos Aires: Editorial Oro.

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